Suplemento alimenticio Neuroson
Bienestar auditivo: ayuda a reducir la sensación de zumbido en los oídos · frasco de 20 cápsulas de 500 mg
4,50 · 36 opiniones
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Hipoacusia es el nombre médico de la pérdida de audición: oír menos de lo habitual, en uno o en los dos oídos, de forma leve o más marcada. Puede ser pasajera, como con un tapón de cerumen, o llegar poco a poco con los años. Esta guía explica sus tipos, causas y síntomas, y señala cuándo conviene ir con un especialista.
La hipoacusia es la disminución de la capacidad de oír. No significa que alguien «quede sordo» de un día para otro: hay un abanico que va desde perder algunos sonidos agudos, como el canto de un pájaro o la voz de un niño, hasta dificultades más marcadas para seguir una conversación.
En el lenguaje cotidiano se le llama pérdida auditiva, y puede afectar a cualquier edad, aunque es más frecuente conforme pasan los años. Puede estar en un solo oído o en ambos, y se describe por su grado y por su tipo, que es lo que ayuda al especialista a entender qué la origina.
Lo importante es que oír menos no debería tomarse como algo que «es de la edad» y ya. Entender qué tipo de hipoacusia es permite decidir qué conviene hacer, y para eso existe una prueba sencilla e indolora: la audiometría.
Los especialistas clasifican la pérdida auditiva según la parte del oído donde se origina el problema. Conocer la diferencia ayuda a entender el diagnóstico cuando el médico lo explique.
| Tipo | Dónde se origina | Ejemplos frecuentes |
|---|---|---|
| Conductiva | Oído externo o medio: algo impide que el sonido llegue bien al oído interno | Tapón de cerumen, líquido en el oído medio tras un catarro, otitis, problemas del tímpano |
| Neurosensorial | Oído interno o nervio auditivo: las células que captan el sonido o su vía al cerebro | Cambios con la edad, exposición prolongada al ruido, algunos medicamentos, antecedentes familiares |
| Mixta | Combina las dos anteriores | Una persona con desgaste por edad que además tiene un tapón de cerumen |
La hipoacusia conductiva suele ser la más reversible; la neurosensorial suele ser permanente, y se maneja con acompañamiento y, cuando el especialista lo indica, con auxiliares auditivos.

Es el tipo que más se busca y el que más preguntas genera. Ocurre en el oído interno, en la cóclea, donde miles de pequeñas células ciliadas convierten las vibraciones en señales nerviosas que viajan al cerebro. Si esas células se desgastan o se dañan, el sonido llega con menos claridad, aunque el oído externo y el medio estén sanos.
Entre las causas más conocidas están el paso de los años, el ruido fuerte repetido (obra, taller, conciertos, audífonos a todo volumen), ciertos medicamentos, antecedentes de familia y algunas enfermedades. Mucha gente la nota como «oigo pero no entiendo»: las voces se oyen, pero cuesta distinguir las palabras, sobre todo con ruido de fondo.
Un caso especial es la hipoacusia neurosensorial súbita, que aparece de golpe, en horas o en un par de días, casi siempre de un solo oído. Se considera una urgencia: si le pasa, no espere a que se le quite, acuda de inmediato a un médico u otorrinolaringólogo.
La presbiacusia es la pérdida auditiva ligada a la edad. Aparece de manera gradual y simétrica, es decir, en los dos oídos más o menos por igual, y suele empezar por los sonidos agudos. Por eso muchas personas dicen «oigo el ruido de la calle, pero no distingo bien lo que me dicen».
Suele notarse primero en la mesa familiar, en reuniones con varias personas, con la tele o en una fonda llena de gente. Quien convive con ella a veces lo atribuye a que «la gente habla bajito», y es el entorno quien lo nota antes que la propia persona.
La presbiacusia no se evita por completo, pero cuidar el oído del ruido, revisar la audición cada cierto tiempo y mantener hábitos saludables ayuda a cuidar lo que se tiene. Para ese día a día, la guía de oído y bienestar después de los 45 reúne ideas prácticas.

No hay una sola causa: la audición depende de un recorrido largo, desde el pabellón de la oreja hasta el cerebro, y puede afectarse en cualquier tramo. Algunas causas frecuentes son las siguientes.
Identificar la causa es tarea del médico: la lista es una orientación, no un diagnóstico.
Los síntomas de la pérdida de audición suelen llegar poco a poco, y quienes viven con usted a veces los notan antes. Observe si alguna de estas situaciones le resulta familiar:
Si se reconoce en varias de estas señales, lo mejor es pedir una revisión; no hace falta esperar a que moleste mucho.

Primero, el médico revisa el oído con un otoscopio para ver el conducto y el tímpano y descartar causas simples, como un tapón de cerumen. Si hace falta, solicita una audiometría, una prueba en una cabina silenciosa en la que usted escucha tonos a distintos volúmenes y los señala con la mano o un botón. No duele ni lleva más que unos minutos.
El resultado se dibuja en una gráfica llamada audiograma, que muestra cuánto oye usted en cada frecuencia, y con ella se define el tipo y el grado de la pérdida. Con esa información el especialista orienta el siguiente paso, que puede ser desde un lavado de oídos profesional hasta un tratamiento médico o la valoración de auxiliares auditivos. Si no sabe si empezar por un otorrino o por un audiólogo, esta guía le ayuda: otorrino o audiólogo, a quién acudir.
En el IMSS y el ISSSTE se suele empezar por el médico familiar, que puede canalizar a otorrinolaringología; en el sector privado, puede pedir cita directamente con el especialista.
Depende de su tipo y de su causa. Cuando es conductiva, muchas veces se resuelve al atender la causa: retirar un tapón de cerumen o manejar una infección con indicación médica. En esos casos el oído vuelve a funcionar como de costumbre cuando el obstáculo desaparece.
En la hipoacusia neurosensorial el enfoque cambia: lo que se busca es acompañar la audición que se tiene. Aquí entran los auxiliares auditivos, la adaptación del entorno, el cuidado del ruido y el seguimiento con el especialista. Cada caso es distinto, y la decisión se toma con el profesional.
Ningún suplemento sustituye ese acompañamiento. Lo que sí pueden hacer los hábitos de cuidado es apoyar el bienestar del oído en el día a día, junto con la atención médica.
Consulte pronto si nota que oye menos, aunque sea poco, y no pase de unas semanas. Pida atención el mismo día si la pérdida apareció de repente en uno o en los dos oídos, si se acompaña de mareo o vértigo, dolor fuerte de oído, salida de líquido, debilidad en la cara o dificultad para hablar.
Si un familiar, sobre todo un adulto mayor, parece oír menos y lo niega, anímelo con cariño a hacerse una audiometría. Oír bien es parte de seguir participando en la conversación, en la mesa y en la vida social.
Además de las consultas, hay hábitos que ayudan a cuidar el oído: bajar el volumen de los audífonos, descansar del ruido, usar protección en eventos fuertes, mantener la alimentación y el sueño, y no meter objetos en el oído.
Para quienes buscan un apoyo nutricional como parte de ese cuidado, existe Neuroson, suplemento alimenticio en cápsulas con colágeno hidrolizado y una mezcla de vitaminas y minerales, pensado para ayudar a percibir mejor el sonido en el día a día. Se toma según la etiqueta del frasco y no sustituye ni la consulta ni los auxiliares auditivos. Más detalles en la ficha de Neuroson.
Suplemento alimenticio Bienestar auditivo: ayuda a reducir la sensación de zumbido en los oídos · frasco de 20 cápsulas de 500 mg
4,50 · 36 opiniones
Pago contra entrega
Es la pérdida de audición que se origina en el oído interno o en el nervio auditivo, no en el conducto ni en el oído medio. Suele deberse a la edad, al ruido repetido, a algunos medicamentos o a antecedentes familiares. Se diagnostica con una audiometría y se maneja con ayuda del especialista.
Depende del tipo. La conductiva, causada por un tapón de cerumen o una infección, muchas veces mejora al atender la causa. La neurosensorial suele ser permanente, pero un especialista puede orientar sobre cómo acompañarla con auxiliares auditivos y hábitos de cuidado.
Puede aparecer a cualquier edad, aunque es más frecuente conforme avanzan los años; la presbiacusia suele notarse después de los 50 o 60. El ruido fuerte puede adelantarla, por eso conviene cuidar el volumen de los audífonos desde jóvenes.
Puede empezar con su médico general o familiar, que revisará el oído y lo canalizará si hace falta. El otorrinolaringólogo valora la causa médica y el audiólogo realiza la audiometría y orienta sobre el uso de auxiliares auditivos.
Neuroson es un suplemento alimenticio y no sustituye ningún medicamento ni los auxiliares auditivos. Si toma medicamentos, está embarazada o en lactancia o tiene alergias, coménteselo primero a su médico; la decisión final es suya y se respeta. Siga siempre la etiqueta del frasco.
Importante. Neuroson, Otovix y Audix son suplementos alimenticios, no medicamentos: no sustituyen el tratamiento ni los aparatos auditivos indicados por su médico. Ante pérdida repentina de audición, dolor o secreción en el oído, mareo o zumbido en un solo oído, consulte de inmediato a un otorrinolaringólogo.