Suplemento dietario Neuroson
Apoyo para el bienestar auditivo y la percepción del sonido · frasco de 20 cápsulas de 500 mg
4,54 · 41 opiniones
Pago contra entrega
El dolor de oído asusta, sobre todo cuando llega de noche o en un niño. Casi siempre tiene una explicación común, como una otitis, pero solo un médico puede decir cuál es en su caso. Aquí encontrará los tipos de otitis, qué hacer mientras llega la cita, qué no meter en el oído y las señales para ir sin esperar.
La otitis es la inflamación de alguna parte del oído, y suele acompañarse de dolor, sensación de oído tapado y, a veces, fiebre o secreción. Se llama otitis externa cuando afecta el conducto que va desde la oreja hasta el tímpano, y otitis media cuando se origina detrás del tímpano, en la caja del oído.
El dolor aparece porque esa zona es muy sensible y porque la inflamación aumenta la presión. Por eso a muchas personas les duele más al acostarse o al tocarse la oreja.
En esta guía le damos un mapa general para que reconozca lo que siente y sepa cuándo conviene pedir una cita. No es un diagnóstico: el médico es quien examina el oído, decide cuál es la causa y define el manejo.
Es la inflamación de la piel del conducto. Se conoce como «oído de nadador» porque es frecuente después de piscinas, mar y ríos, aunque también puede aparecer por rascarse con objetos, por el uso de audífonos o por humedad que no se seca bien.
Lo típico es sentir dolor al tocar o mover la oreja, picor, enrojecimiento y, a veces, secreción. En ciudades cálidas y húmedas como Cali o Barranquilla es una consulta frecuente.
Para prevenirla ayudan los hábitos sencillos de secado que repasamos en la guía cómo cuidar los oídos a diario.

Ocurre detrás del tímpano, en el espacio que normalmente contiene aire. Suele venir después de una gripa o de una congestión que inflama la trompa de Eustaquio, el canal que conecta el oído con la nariz. Es muy común en niños, aunque también la tienen los adultos.
Puede dar dolor profundo, fiebre, oído tapado y disminución temporal de la audición. En los más pequeños se nota por llanto, irritabilidad, dificultad para dormir o porque se llevan la mano a la oreja.
Aquí el consejo es sencillo: ante un dolor de oído con fiebre, en un niño o en un adulto, conviene que lo vea un médico. Es quien puede mirar el tímpano y decidir si necesita medicamentos y cuáles.
No todo dolor de oído viene del oído. A veces el origen está cerca, y el dolor se «refleja» hacia la oreja. Algunas causas posibles son:
Como varias de estas causas se parecen entre sí, la mejor manera de saber cuál es la suya es que un profesional examine el oído.

Esta es una de las preguntas más buscadas, y la respuesta prudente es que, mientras consulta, lo importante es no empeorar las cosas. Estos gestos son seguros:
No use gotas por cuenta propia si no sabe si el tímpano está íntegro. Las gotas con medicamento solo deben usarse con fórmula médica.
En redes y en grupos familiares circulan el aceite tibio, el ajo, la cebolla, el alcohol, el humo o las velas de oído. Aunque la intención sea buena, ninguno de estos remedios ha demostrado ser una alternativa segura al examen médico, y varios pueden causar daño.
Los aceites y líquidos pueden irritar la piel del conducto o llegar al oído medio si hay una perforación que usted no conoce. El calor excesivo y las velas pueden causar quemaduras, y el alcohol resulta muy irritante.
Lo más seguro es dejar el oído tranquilo y pedir que lo revisen. Si busca alivio mientras tanto, una compresa tibia sobre la oreja, por fuera y con cuidado de no quemar la piel, es un gesto que muchas personas encuentran reconfortante.

Un dolor leve y pasajero, por ejemplo después de un vuelo, puede esperar un día. Pero hay señales que piden atención sin demora:
Puede empezar por su EPS con el médico general, o ir a urgencias si hay señales de alarma. En la guía cuándo consultar al otorrinolaringólogo explicamos cómo es la cita y cómo prepararla.
No siempre se pueden evitar, pero algunos hábitos reducen las probabilidades:
Si tiene otitis frecuentes, hable con su médico: puede revisar si hay algo que las favorece, como alergias o un tapón de cerumen recurrente.
Cuando el dolor ya pasó, muchas personas quieren seguir cuidando su oído con hábitos constantes y descanso de ruidos fuertes.
Para el bienestar auditivo del día a día, algunas personas eligen sumar un suplemento dietario. Neuroson son cápsulas de 500 mg, a base de colágeno hidrolizado y una mezcla de vitaminas y minerales, que ayudan a reducir la sensación de zumbido y a mejorar la percepción del sonido. Se toman según la etiqueta del frasco. No son un medicamento, no se usan para el dolor ni para una infección y no reemplazan la consulta médica.
Suplemento dietario Apoyo para el bienestar auditivo y la percepción del sonido · frasco de 20 cápsulas de 500 mg
4,54 · 41 opiniones
Pago contra entrega
La externa afecta la piel del conducto, entre la oreja y el tímpano, y duele sobre todo al tocar o mover la oreja. La media ocurre detrás del tímpano, suele venir después de una gripa y puede dar dolor profundo, fiebre y oído tapado. El médico la distingue al examinar el oído.
Mantener el oído seco, descansar, beber líquidos y consultar a su médico. Si el dolor es fuerte, pregunte por un analgésico adecuado para su caso. Evite meter aceites, alcohol o velas, y no use gotas con medicamento sin fórmula médica.
No hay un remedio casero que reemplace el examen médico, y varios pueden irritar el conducto o causar quemaduras. Lo más seguro es no introducir nada en el oído y pedir que lo revisen, sobre todo si hay fiebre, secreción o dolor intenso.
Es urgente si hay pérdida repentina de audición, dolor intenso, fiebre alta, secreción con sangre, mareo con náuseas, hinchazón detrás de la oreja o debilidad en un lado de la cara. En esos casos vaya a urgencias sin esperar.
Muchas personas combinan, y la decisión es suya y de su médico. Cuéntele qué suplemento piensa tomar, no suspenda lo que le formularon y recuerde que un suplemento no reemplaza el tratamiento médico indicado para una otitis.
Importante. Neuroson y Otoryx son suplementos dietarios, no medicamentos. No reemplazan el tratamiento indicado por su médico ni el uso de audífonos médicos. Ante pérdida repentina de audición, dolor, secreción o mareo, consulte a un médico.